Los australianos llegaron a manejar una renta de 15 puntos. Francia supo responder a tiempo en un partido en el que brillaron De Colo (19 puntos) y Fournier (14 puntos). Mills (15 puntos) y Joe Ingles (17 puntos) intentaron sujetar a los ‘Aussies’.

Domingo 15 de septiembre de 2019. Era el día, el día de la final, pero también el día compartido con el duelo por el tercer y cuarto puesto, un partido que nadie quiere jugar, pero que al fin y al cabo consuela. Sin embargo, el jugarlo denota pocas ilusiones.

Así fue, seguramente por el contexto del partido, con dos equipos frustrados que tendrían que enfrentarse por el bronce. El inicio del partido no destacó por el acierto, aún así, los oceánicos fueron entrando mejor en el partido, con buenos ataques y rompiendo líneas que les hizo cobrar una ventaja amplia ante los franceses, que, sin embargo lograron acercarse en el marcador gracias un De Colo reactivo.

Con una ventaja en el primer cuarto de 11-16, los australianos mantuvieron la línea ofensiva en el segundo cuarto, aunque tal vez con menos contundencia que en otros partidos del torneo, pero aún así, seguían manteniéndose superiores en el encuentro y con la estrategia de desquiciar a una Francia que se incendiaba a cada ataque en contra. Entre De Colo y Fournier lograron poner calma a la tormenta australiana y mantener a los franceses en el partido. Los de Collet mientras tanto, se chocaban con un Ingles incendiario desde la anotación. Los australianos propusieron una defensa tenaz, que bajo la tutela de los árbitros y su permisividad, consiguieron disecar a Francia y llevándolos al descanso con 21-30 arriba.

Tras el descanso, llegó el huracán francés, sobre todo con la inmersión de Batum que logró reconvertir el partido y teñirlo de blanco. Desde el ataque y la defensa, a ambos lados, el de los Hornets llevó en volandas a los de Collet, que con un parcial de 19-6 a favor se ponían a 2. Australia no reaccionaba y Francia sacaba tajada de la coctelera en la que se convirtió el partido.  Con diez minutos aún por delante, el bronce seguía siendo una incógnita, con el acercamiento de los galos, los de Oceanía empezaban a preocuparse pese a cerrar el tercer cuarto por delante (42-46).

En el último cuarto, Australia vivió los fantasmas del viernes ante España, en este caso porque volvió a ver cómo se le desvanecía la ventaja de un partido que tenía bajo control. De Colo arrancó la moto y puso a Francia por delante, el factor Nando volvía a ser determinante una vez más. Los de Lemanis no reaccionaban y Mills, en simbiosis con su equipo, se vino abajo. Los galos recobraron iniciativa y paró las rotativas, cambió el guión del partido y finalizó la trama a su gusto. Como si de una película se tratara, apareció un nuevo protagonista en escena, esta vez Albicy, que con tres triples en el último parcial sembró la que iba a ser la victoria de Francia.

Con esta victoria, Francia se cuelga su segunda medalla en la historia de los Mundiales, después de la que se colgó en 2014 en España (bronce), ahora en China vuelven a hacerlo destruyendo a una Australia que se vio cansada y que no supo controlar las secuelas del viernes, y que al igual que en Rio 2016, vuelve a cernirse la maldición sin premio sobre ellos.