Con Brock Motum aguando la fiesta en el concurso de triples, brillante carrusel del jugador de Valencia Basket con 21 puntos en la final ante Popovic, se llenaba un Palacio de los Deportes lleno hasta la bandera. 

Un partido impropio de pretemporada, con unos cuantos alicientes en la mesa de mezclas: una final Madrid – Barça, con el antecedente de la Copa y con Nikola Mirotic como principal atractivo. 

Bonito gesto, por cierto, de la ACB homenajeando a los campeones del Mundo presentes en la cita. Con gritos contra el montenegrino arrancaba la final, y con un tonto a las tres, por qué no decirlo, situado detrás del banquillo blaugrana con una pancarta que solo un tipo despreciable como él podría lucir. Ya está dicho. 

Por cierto, un triple de Niko abría la final. Poco ritmo, pero la sensación en el ambiente de que el partido estaba a un chispazo de saltar por los aires. Un Randolph muy fallón dio paso a Gabi Deck, incomodo hasta decir basta para cualquier mortal que se le ponga delante. Una falta de Delaney enloqueció a Pesic, castigado con técnica, Campazzo no falló y el Madrid abrió la primera pequeña brecha en el marcador, 18-12. Un arreón final, con 8 puntos de Delaney apretó el partido al final del primer cuarto 21-20.

Movía el banquillo Pablo Laso, y con Llull, Laprovittola y Mickey el Real Madrid seguía ampliando la renta en el marcador, un triple de Llull, el de toda la vida, parando en contraataque, encendía las alarmas para los de Pesic y levantaba al público madridista, totalmente enfervorizados, 36-25. Parecía fuera de combate el Barça, sin rigor ofensivo y haciendo aguas en defensa, incapaz de frenar las transiciones de los hombres de Laso, mucho más hechos, que terminaron la primera mitad coqueteando con los 20 puntos de distancia, 48-33. 

Este deporte es largo, y cuando juegan estos dos monstruos competitivos, cantar victoria antes de tiempo puede suponer un derrape de época. Subieron la intensidad defensiva los de Pesic, llevando el partido al barro, bregando y bregando, sacando a Tavares de juego con dos faltas rápidas que le supusieron la cuarta, y con Brandon Davies erigiéndose como líder en ataque con 9 tantos seguidos, 54-45 min 25. Había final. Volvió Mirotic al campo para firmar 6 puntos erguidos y acercar más aún a su equipo. Los problemas se le sumaban a Laso, problemas de faltas también para Mickey que obligaba al vitoriano a dar salida a Felipe Reyes, inédito en la final hasta el momento. Un triple de Hanga cerró el tercer cuarto, 69-63.

Un toma y daca abrió el último cuarto. El Barça mordía y el Real Madrid sobrevivía como podía a las envestidas, gracias a la vieja guardia, los de siempre, Llull y Rudy, que espabilaron nuevamente a un público que parecía aletargado, dando la sensación de quebrar definitivamente el choque después de dos tiros desde la personal de Llull, 83-72 min 37. Un último empujón culé puso la diferencia en 5, la más corta vivida en todo el encuentro, pero ahí apareció Campazzo, con un triple espectacular para arreglar la avería y sellar el triunfo. La SuperCopa se queda en Madrid, los blancos suman el primer título de la temporada y Mirotic y el megalodón culé tendrán que esperar. Por cierto fue un 89-79 con 16 puntos y 22 de valoración de Facundo.