• Los rusos se vieron ganadores demasiado pronto y sufrieron en un partido que tenían acomodado.
  • Shved (22 puntos) y Gill (18 puntos) destacaron en un Khimki muy coral. Black (17 puntos y Casspi (13 puntos) destacaron por parte de Maccabi

Volvía la Euroliga, tal vez la Euroliga con más expectativas en mucho tiempo y alzaba el telón en el Mytishchi Arena de Khimki. Enfrente, dos equipos con refuerzos llamativos, aunque en el caso de los rusos, esa amplitud y nivel de los fichajes haya levantado más ‘hype’. Con un gran guión por delante, el balón se lanzaba sobre el cielo de Moscú.

Y es que salieron mejor los moscovitas, bien encuadrados y con buenas decisiones en pista. Es posible que este año, al ver un Alexey Shved más liberado de tareas ofensivas y al estar rodeado de un gran grupo de jugadores podamos ver a un colectivo más productivo respecto al año pasado.

Y así tal cual se dio, con un Timma caliente, que todo lo que lanzaba entraba Khimki sacaba renta ante un Maccabi que buscaba por dentro a Tarik Black, quien mantuvo a los macabeos en el marcador durante los minutos iniciales. Mientras tanto, Shved, distribuía, el partido le llamaba y apareció, en modo asistente, creando juego.

Mientras los de Kurtinaitis movían bien el balón, los de Sfairopoulos buscaban vías de ataque aprovechando algunos errores esporádicos de Khimki y con canastas por dentro. Los locales a lo suyo, al igual que Timma, que se vistió de héroe para sellar un primer cuarto perfecto desde el triple y sellando el parcial con un 24-21 a favor de los rusos.

En el segundo cuarto, Khimki siguió con el guión establecido, al menos hasta que Kurtinaitis decidió ajustar con Shved, Monia, Jerebko, Timma y Booker. Maccabi mejoró a raíz de enfrentarse a esta disposición y consiguieron acercarse en el marcador, sin embargo, los rusos encontraron a Shved y Gill, que bajo los mandos de Jovic consiguieron mantenerse con ventaja en el marcador yéndose a vestuarios con una renta de 40-48.

Tras el descanso, las oportunidades de los macabeos para mantenerse en el partido se esfumaron, Khimki entró en trance, con Jerebko a la cabeza y con un Shved que cada vez que atrapaba el balón abría una brecha importante en el partido. Los rusos estaban forjando un partido excepcional, Shved se iba a los 18 puntos. Khimki se marchaba y solo Wilbekin pareció dar algo de aire cerrando con un triple el tercer cuarto que los colocaba 75-61.

El cuarto final no tuvo mucha más historia, Maccabi flojeó en defensa cuando el partido se desenvolvía en un intercambio de canastas. Shved seguía sumando yéndose a los 20 puntos. Sin embargo, los de Israel se acercaban en el marcador, con 82-72 en el marcador y con cinco minutos por delante Khimki perdonaba canastas. Entretanto, Bryant se inventaba una canasta brutal que los acercaba aún más ante un Kurtinaitis que se vio obligado a parar el partido. La rotación de Maccabi dio la vuelta a un partido totalmente distinto del que parecía y llegaron a colocarse 85-80. Sin embargo, Khimki logró aguantar y sacar una victoria sufrida, tal vez más de lo que debieron. En un partido de un gran nivel, los de Kurtinaitis fueron los dueños. Grandes sensaciones y un buen juego colectivo en un Khimki que asusta.