Tras caer las luces, el Real Madrid fue presentado en un Palacio de los Deportes que rozó el llenazo y se puso sus mejores galas para albergar la segunda jornada de la Euroliga. En un formato que no entiende de partidos fáciles, los chicos de Laso se preparaban para verse las caras con el Maccabi Fox Tel Aviv. Un rival que protagonizó una de las principales revoluciones de este verano y cuenta con un ‘big three’ formado por Acy, Casspi y el joven Avdija.

En cuanto al arranque del partido, el guion previsto se cumplió. El Maccabi impuso una defensa muy agresiva que complicó el ataque blanco. Además, demostraron tener una buena capacidad anotadora y el escolta Wilbekin se fue a los cinco puntos en los primeros cuatro minutos de juego. Sin embargo, Rudy Fernández con un triple ponía uno arriba al Madrid y seguía demostrando estar de dulce en este inicio de temporada. La buena noticia para los locales fue la entrada de Jaycee Carroll tras el fortísimo golpe que lo mantuvo alejado de la primera jornada. Con dos tiros libres de Jordan Mickey se cerró un cuarto con empate en el marcador y un abanico de posibilidades infinito.

Final de infarto en el WiZink

Precisamente fue Jordan Mickey quien tomó el testigo de Randolph y asumió responsabilidades en la anotación. Pablo Laso apostó por un quinteto pequeño con el dinamismo como protagonista, Deck y el citado estadounidense fueron claves en la renta de siete puntos conseguida a falta de cinco minutos para el descanso. Del juego exterior del Tel Aviv se nutrió la anotación de un equipo que gracias a Wilbekin y Bryant se mantenía muy próximo a los merengues. La batalla por el rebote ofensivo, muy igualada en la primera mitad, estaba destinada a marcar diferencias en la segunda parte. Además, el Real Madrid demostró tener un día especialmente inspirado desde la línea de tres puntos con un 58% desde la línea de tres puntos.

Casspi, pese a estar convocado, no jugó y tampoco estuvo presente en el banquillo

El equipo israelí echó en falta al máximo anotador de su primera jornada, el ex-NBA, Omri Casspi. Eso sí, Sfairopoulos encontró la solución con el fondo de armario de su ‘backcourt’. El Madrid fue castigado en dos ocasiones consecutivas con un crossover y un póster escandaloso a Randolph. Hecho que obligó a Pablo Laso a pedir tiempo puesto que los visitantes se ponían tres arriba e imponían su defensa intensa. Con los blancos seis abajo, Anthony Randolph, se echó el equipo a la espalda y encendió a un Palacio que veía a su equipo con problemas. La actitud del ala-pívot es completamente distinta a la mostrada en su primer año y a día de hoy ejerce de líder cuando su equipo más lo necesita. Un reverso espectacular de Cohen marcaba las tablas en el electrónico con un cuarto por jugar.

Llegando a las 22:30 en la ciudad de Madrid, iniciaba un último periodo que se presentaba embarrado y disputado. Con las defensas a pleno rendimiento, los colegiados tuvieron que marcar el listón de la legalidad. Dibartolomeo fue una auténtica pesadilla toda la noche para los exteriores del Real Madrid y fue clave en la gran actuación del conjunto visitante. Con el ‘clutch’ asomando la cabeza arrancó el momento de las estrellas. Instante en el que Dibartolomeo cometió su quinta falta y dejó a su equipo huérfano al volante de la dirección.

Con un minuto de juego por delante el Real Madrid contaba con posesión tras una maravillosa defensa y podía ponerse por delante. Pese a eso, los de Laso no supieron aprovechar la oportunidad y Campazzo falló el triple liberado. Wilbekin, sin duda el mejor del encuentro, anotó dos libres que ponían al Maccabi por delante. La bola caliente fue a manos de un Jordan Mickey que tras coger un rebote agónico tenía dos libres para empatar el partido. La nueva cara del Real Madrid no dudó y anotó los dos tiros igualando a 83, posesión para el Tel Aviv y 27 segundos por jugar. Los chicos de Sfairopoulos golpearon prácticamente de manera definitiva con un canastón de Wilbekin, pero Carroll decidió que la victoria se quedaba en casa. El triplazo del escolta estadounidense cerró un final de infarto en el que los blancos supieron lo mucho que iban a tener que sufrir para ir sacando los encuentros este año. El baloncesto está de enhorabuena en Europa, la temporada se dibuja impresionante.