Por primera vez en muchísimo tiempo, los Phoenix Suns parece que han llegado para quedarse. ¿Es muy pronto para sobrerreacionar como está sucediendo en general? Definitivamente sí. ¿Tras tantos años por el desierto y la nada más absoluta merece la pena subirse a ese carro? También.

Un despido que supo a cambio y gloria para los Suns

Justo un par de semanas antes de arrancar la temporada 18-19, los Suns llevaban a cabo un movimiento que poca gente terminó de comprender en su día. El GM desde 2013, Ryan McDonough, era despedido sin que hubiese sonado ningún rumor. Un cambio más que necesario, aunque con un timing terrorífico al mismo tiempo. La relación con McDonough, uno de los GM con la mayor cantidad de movimientos cuestionables en tanto a traspasos y firmas, era tóxica, y necesitaba llegar a su fin.

James Jones, ahora en el cargo, se encontró una franquicia a la que incluso algún que otro exjugador ha llegado a considerar “un burdel con ruedas”, muy disfuncional, y con severos problemas tanto en el ámbito del vestuario como organizativamente hablando. Bien, un año más tarde Jones puede presumir de haberle cambiado la cara a unos Suns que lo necesitaban.

Todas las firmas recientes pasan por su despacho. A nivel interno despide y contrata a nuevas personas (asistente del GM, jefe de ojeadores) y poco a poco va creando una cultura nueva. La temporada es mala, muy mala, pero sirve para hacer limpieza y quedarse con lo positivo. Un año de transición para tratar de arrancar esta temporada 2019-2020 de la mejor forma posible.

Hemos mostrado corazón. Hemos mostrado lo que este equipo puede hacer

Palabras de Ricky Rubio tras la prórroga perdida con unos poderosos Denver Nuggets. Y es que la situación por la que pasa la franquicia es para sentirse orgulloso del trabajo realizado. Después de muchos años sumidos en uno de los peores pozos que se han visto en la historia reciente de la NBA, los Suns ya buscan competir para ganar. Y lo logran.

Paliza a Sacramento Kings para estrenarse, la ya mencionada prórroga frente a Denver, y anoche victoria contra unos Clippers que habían iniciado el curso de una manera espectacular. Una segunda parte muy meritoria, con 75 puntos, y que colocan a los Suns como el 4º mejor equipo en el apartado ofensivo, con 112’1 puntos de promedio. Lo que el año pasado era impensable en estos 3 primeros partidos ha sido muy real.

Más allá de mostrar corazón e ilusión, los Suns están mostrando buen juego. Aun con la baja de Ayton primero (maldita suspensión, o más bien, malditas decisiones de los jugadores) y la posterior de Ricky, estos Suns han descubierto a qué juegan, e incluso sin dos de sus pilares sacan adelante los planes. Booker es el alma del equipo, y el más preparado para liderar, esta vez sí, a un equipo competitivo.

Todo esto no se puede comprender sin Monty Williams. La temporada puede hacerse larga, pero si confían en su entrenador más de un año (la duración de los técnicos en el banquillo de los Suns es similar a la de los profesores contra las artes oscuras en Hogwarts) es posible que pueda asentar estas ideas e incluso mejoren en un futuro no muy lejano. Aunque la temporada acabe mal, deben confiar en la filosofía que está creando, porque en estos primeros partidos está funcionando muy bien.

Siguientes pasos para el equipo

Tener paciencia es una de las cosas que debe grabarse a fuego la franquicia. El inicio de año emociona, pero 82 partidos son muchísimos, y el equipo no es tan bueno como parece ahora mismo. Es cierto que pese a las bajas se ha competido e incluso ganado a dos equipos de muchísimo nivel… pero casi tan cierto como que en una mala racha pueden acumular varias derrotas seguidas que hagan tambalear la estructura.

Permitir que Booker siga creciendo gracias a la presencia de Ricky. Estamos viendo a un Devin Booker muy generador (25 asistencias en 3 partidos) y que se retroalimenta muy bien con el español. Si de alguien puede aprender a pausar el juego, entender los ritmos de este, y, sobre todo, a organizar con más cabeza, es Ricky. No solo era el reclamado base para este curso y los próximos, sino la pieza que haga mejor a Devin en el futuro.

Comprender los límites de la franquicia y crecer desde lo que ya existe. Olvidar esos rumores que vinculan a Booker con Russell o KAT, pero, especialmente, no precipitarse a la hora de mover a un jugador por otro y no cometer temeridades en las próximas agencias libres. Los Suns tienen dos jugadores de muchísimo futuro en Booker y Ayton, y deben construir a su alrededor. Pensar en su comodidad y felicidad es la clave para retenerlos mucho tiempo.

Si aplican todo esto, destacando la paciencia sobre el resto de cosas, más pronto que tarde volverán al lugar que les corresponde, y dejarán atrás los años oscuros en los que han estado hundidos.