Con una exhibición más que coral de los serbios, bajo la comanda de Simanić y Barón (17 puntos) borraron del mapa a un Khimki desdibujado.

El partido comenzó accidentado, con la expulsión de Lazic a los dos minutos de arrancar el partido tras un intento de agresión sobre Timma. En lo que el encuentro cogía ritmo, los serbios se adelantaban en el marcador. Boriša Simanić, el mejor argumento de los de Belgrado en el primer cuarto hacía y deshacía a su antojo para aventajar a los suyos, mientras que a Khimki no le salían las ideas que intentaban proponer. Con un Shved bien parado, el Pionir Arena se crecía ante la mejor versión de los suyos. Sin embargo, no tardó en aparecer el bueno de Alexey, que sin quererlo, se plantó con 8 puntos. Los rusos,
lograron poco a poco romper la tenacidad defensiva de los serbios, pero, no conseguían hacerse fuertes en defensa. Los balances defensivos de los de Kurtinaitis no estaban siendo efectivos y los de Gavrilovic sacaban buena tajada de ello. Estrella Roja cerraba el primer cuarto con una ventaja de 28-22.

En el segundo cuarto, Khimki pareció entrar con más intensidad, o al menos Zaytsev así quiso ponerlo tras un matazo inicial que metía a los moscovitas con fuerza en el segundo periodo. Algo que no gustaba a Perperoglou, quién mostraba sus cartas a Khimki y se mostraba acertado. Los serbios, muy cómodos en ataque, estaban sacando a Khimki del duelo. Con 42-29, James Gist se adueñaba de la pintura y sacaba faltas para seguir ampliando la renta en la noche perfecta de los serbios. Khimki, incómodo en pista encontró oxígeno con un triple de Timma. Puta inyección en el partido que los acercaba, poniéndolos a 10. Los de Moscú asomaban la cabeza en el encuentro, pero sin encontrarse del todo, Zvezda seguía con su partido. Se marcharon con ventaja al descanso (50-41) y con un Perperoglou inconmensurable.

Tras el entretiempo, Bertans colocó con un triple un acercamiento mayor. Con adicional, Khimki se ponía a 5. Los belgradenses entraron en una nueva fase de acierto en el triple. Baron, con tres triples consecutivos. El Pionir se levantaba. La locura reactivaba a Crvena Zvezda (60-47). Baron entró en trance, le salía todo. El partido se le ponía cuesta arriba a los rusos. Estrella Roja estaba cada vez más eléctrico y tiraba por la borda el tiempo muerto solicitado por Kurtinaitis. Con un parcial demoledor contra Khimki (14-0). Baron, mientras tanto, seguía a lo suyo. Les salía todo. Con un 75-52, los de Belgrado se veían cada vez más ganadores, firmando el final del tercer cuarto con 80-56 en el marcador.

Sin cambios, sin aire y sin vida; a Khimki se le hicieron eternos los últimos 10 minutos en Belgrado. Noche de Halloween acorde a lo que estaban viviendo los rusos, una auténtica pesadilla en un escenario negativo para ellos. Sin historia ya en el partido, los rusos buscaban maquillar el resultado, pero era un choque constante contra varios muros del conjunto de Gavrilovic, que desde la defensa, sacaron a los moscovitas de una manera total. Con la victoria más que cimentada, la historia del partido decayó para Estrella Roja, así que Khimki aprovechó para firmar un discreto parcial de 0-6. Con cinco minutos a falta del final, los muchachos de Alexey Shved veían cómo se apagaban. Sin embargo, imprimían un ligero acercamiento (-16).

Kurtinaitis ajustó y consiguió sacar algo menos malo al final del partido. Acortó distancias y todo pareció menos catastrófico. Con un resultado final de 90-78 los serbios sellaron una vez más su fortín y marcaron un 4-2 en la racha de Khimki.