“Tiene cosas de Steve Nash y John Stockton. Es el típico jugador blanco, bajito y delgado que puede tirar”. Así hablaban de Frankie Ferrari (20/XII/1995) hace cinco años, justo antes de entrar en la Universidad de San Francisco (USF). Anoche, en un abarrotado Nou Congost, el base nacido en California con pasaporte italiano volvió a brillar y ser clave para el triunfo del BAXI Manresa ante el Bilbao Basket.

Ferrari, que vendería camisetas como churros en la NBA solo por su nombre, condujo a los de Pedro Martínez al segundo triunfo de la temporada. El menudo base (1,85m) terminó con 28 puntos y 7 asistencias, anotando el triple decisivo en la segunda prórroga. Era su segundo partido tras volver de la lesión de escafoides (hace unos días reapareció en Madrid y no estuvo inspirado) que le tuvo alejado de las pistas un mes. Fue un jarro de agua fría tras su primer partido en la élite, en Manresa, ante el Unicaja. Aquella noche, ilusionante, anotó 25 puntos, –llevaba ya 23 en el tercer cuarto-, capturó 5 rebotes y repartió 10 asistencias. ¡Con un 7 de 10 en triples! Se fue hasta los 30 créditos de valoración y un +16 con él en pista. Tales guarismos solo los habían firmado anteriormente Sergio Rodríguez (2006) y Andre Turner (1997).

Ferrari, que hace años proclamaba en sus redes sociales el lema “the hardest working player in the country” (“el jugador más trabajador del país”), ha crecido en un entorno baloncestístico desde pequeño. Su padre entrenaba en el instituto de su Burlingame natal, su hermano mayor Ralph forma parte del cuerpo técnico de la Universidad de San Francisco y uno de sus hermanos pequeños también lucha por cumplir sus sueños en el mundo de la canasta.

Como suele ocurrir con las historias norteamericanas, nadie le ha regalado nada al bueno de Frankie. Empezó jugando en competiciones regionales mientras ganaba dinero gracias a Uber, la plataforma de transporte privado que ha triunfado mundialmente. Y sus primeros años en el College no fueron del todo buenos. No fue hasta su año junior que se ganó la titularidad en USF. Fue en enero de 2018, cuando los Don tenían un balance de 10-7 y Ferrari apenas promediaba 7,5 puntos por encuentro. Su entrenador, Kyle Smith, acertó. Desde ese momento dobló sus prestaciones y promedió 14,5 puntos por partido. Acabó siendo incluido en el quinteto ideal de la Conferencia de la Costa Oeste.

“Mi objetivo desde hace años ha sido ser jugador profesional. Dejé mis relaciones, amigos y varias cosas típicas de los universitarios. Me iba a entrenar los viernes y los sábados por la noche, no salía a hacer otras cosas”, decía hace un año en una entrevista. Su impacto en apenas tres partidos en la ACB es incuestionable. Su nombre ya está en boca de todos. No es Toolson, no es Renfroe. Es Frankie Ferrari y ya es el ídolo de Manresa.