“Los entrenadores debemos crear condiciones de entrenamiento que estimulen a los jugadores para poder encontrar soluciones específicas de manera creativa e inteligente sobre el juego. Al final, la forma en la que entrenas es la forma en la que juegas” (Tuchel)

La reflexión con la que he empezado este post, sintetiza, en buena manera, la forma en la que entiendo el proceso de entrenamiento en nuestro deporte. Crear contextos adaptados, siempre teniendo presente la lógica del baloncesto, permitirá generar prácticas donde abunden la libertad, la creatividad, la imprevisibilidad o la variabilidad, siendo los ejes vertebradores, en torno a los que facilitar y desencadenar la aparición y desarrollo del talento deportivo-motriz.

Siempre he creído en la idea de que mi función como entrenador debería ser formar jugadores inteligentes, con capacidad de anticiparse a los requerimientos de la competición.

En Suecia, aunque mis labores están solamente vinculadas con el equipo profesional, de vez en cuando pido entrenar a algún equipo de categorías formativas o paso alguna tarde viendo cómo trabajan. La conclusión a la que llegamos rápidamente es la diferencia absoluta entre el método que impera en España y el método en Suecia, donde muchos de los entrenadores de formación son padres de jugadores, sin darle importancia real al proceso formativo, sin una planificación a largo plazo, y basándose en métodos analíticos, tradicionales y descontextualizados para el jugador. Algo muy positivo, es la existencia de itinerarios en el instituto de una especie de bachillerato deportivo, donde los alumnos practican su deporte elegido en el instituto como una clase más…lo que permite añadir 4-5 horas semanales más de trabajo a esos jugador@s. Muy interesante esta idea, facilitadora para compaginar deporte y estudios, y ver cómo no están reñidos y, es más, se necesitan recíprocamente y más en una etapa tan sensible como la adolescente.

Tuve la suerte de visitar la academia de Estrella Roja hace 4-5 años. Viendo una metodología totalmente diferente a la que me decían en la universidad, o yo pongo en práctica… ¿hay métodos mejores? ; ¿Qué determina la utilización de un método u otro?

Los entrenadores debemos convencer, y para eso lo que pongamos en práctica debe ENAMORARNOS, debiendo aplicar aquello en lo que creemos. Sin obviar, la necesidad de variedad en los métodos.

Cada vez estoy más convencido de la importancia de los contextos a la hora de poner en práctica un modelo u otro y también como definidor de nuestra cultura deportiva. Por ejemplo, en Serbia, el baloncesto es una vía de escape para la pobreza, por lo que el nivel de exigencia en la práctica deportiva quizá roza cotas inimaginables en lugar con una gran calidad de vida como Suecia… De ahí, la importancia de siempre tener en cuenta este entorno…no sólo a la hora de establecer un plan de trabajo, sino, por ejemplo en otras categorías, organizar nuestro modelo de juego u objetivos formativo-competitivos.

La universidad está estudiando cada vez más sobre los procesos de entrenamiento en deportes de interacción. Sin embargo, estos hallazgos generalmente se topan con las reticencias del día a día de los entrenadores, que ven casi como utópicas, inacabadas y únicamente dialécticas las propuestas que plantean. La mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje dependerá en gran medida de conseguir unir ciencia-laboratorio y pista, sin caer en tantos escepticismos por una y otra parte, que en muchas ocasiones ponen de relieve las diferencias y el ego, antes que el protagonismo de los niñ@s.

Otro aspecto clave, que podríamos incluir dentro del entorno, es la evolución o involución de los estilos de vida de nuestros jóvenes; ¿existe la calle? ¿son iguales los requerimientos, necesidades e intereses de los jóvenes en la actualidad que hace 15 años? ¿ha evolucionado el juego? Todas estas preguntas, entre otras, debemos respondernos si queremos plantear un modelo significativo e integral para los jugadores/as.

Viviendo tan lejos de la familia y amigos, la mayor parte de preguntas que me formulo, yo mismo debo respondérmelas, y sin caer en la locura, las dudas y dudas, son las que nos hacen crecer, porque nos permiten reflexionar. Y nos hacen tener esa mentalidad de “principiante”, siempre dispuestos a ser originales y creativos.

No sé qué método será mejor o peor, si todos son válidos o no…Pero, no soy tan osado como para criticar a los entrenadores que utilizan uno u otro, porque suficiente tienen, por ejemplo, en España, donde sacrifican su tiempo y su dinero por intentar educar a los jóvenes siendo minusvalorados por la sociedad y por todos los estamentos políticos. Ojalá algún día nos pongamos en valor.

Mientras tanto, por mi forma de entender el deporte, mi decálogo de ideas para la construcción del entrenamiento es, a groso modo, el siguiente:

  1. Permitir el error: es parte del aprendizaje, y es más significativo que cualquier feedback externo que demos. Permite la reflexión y análisis personal, y su aplicación posterior a una situación real de juego.
  2. Vivenciar variedad de situaciones contextualizadas
  3. Dar espacio a la práctica espontánea, creativa y libre
  4. Entrenadores como guía del proceso
  5. Fomentar tareas que INCITEN a la toma de decisiones autónoma del jugador
  6. Aprendizajes IMPLÍCITOS en las tareas. Aprendizajes comprensivos
  7. Democratizar el entrenamiento, que todos tengan sentimiento de competencia; El niño viene a jugar al baloncesto, no a dar pases contra una pared
  8. Dispensar seguridad emocional
  9. Ayudar al jugador a adquirir conciencia sobre qué les hace mejorar
  10. Todavía estoy buscando este décimo punto… Tal vez, porque el proceso de entrenamiento es un proceso INACABADO.

“El precio de equivocarse tiene un valor formativo muy grande, asumir el error como algo propio es más didáctico.  El recurso de decirle al jugador que no cometa ese error, es menos efectivo que la incorporación que hace el jugador del aprendizaje cuando comete un error y paga el precio”

ARTÍCULO DE GABO LOAIZA