Sonó la bocina final en un encendido OAKA y Tyrese Rice cogió el balón. Una vez más, como a lo largo del partido. Pero ahora ya no sería para lanzar a canasta o asistir a un compañero, sino para llevárselo a casa. De recuerdo. A su mejor amigo sobre el parqué.  Y no es para menos.

Rice fue el gran protagonista del clásico griego (99-93 para Panathinaikos), firmando el mejor partido de su carrera en la Euroliga. Cierto es que aquel de hace cinco años en Milán, cuando le endosó 26 puntos al Madrid, valió un título. Pero el de anoche, ante el eterno rival de los verdes, forma ya parte de la historia del Panathinaikos.

Rice acabó con 41 puntos, incluidos 8 triples. En el tiempo extra decidió con una penetración a tabla aprovechándose del contacto con Milutinov. Qué bueno verle a este nivel. Su gran noche.