Poco más de dos horas separan el Coliseum Burgos del WiZink Center, 240 kilómetros que han recorrido en masa la afición de un San Pablo Burgos que se congregó en la ciudad de Madrid. Como suele ser habitual en las visitas del conjunto burgalés a la capital española, los hinchas del San Pablo no decepcionaron y apoyaron a su equipo incondicionalmente durante todo el encuentro.

Con la afición visitante haciéndose notar, el Real Madrid se puso manos a la obra para apaciguar sus ánimos. Un parcial de 10-0 dio el pistoletazo de salida a un encuentro donde el Real Madrid salió muy concentrado y con la intención de no conceder oportunidades al rival. Como suele ser habitual en los partidos como local, los chicos de Laso no entendieron de relajación e impulsados por un renacido Trey Thompkins, se marcharon 13 arriba en el marcador al final del primer cuarto. Joan Peñarroya, se mostró bastante descontento con las concesiones defensivas que brindaron al Real Madrid y con los problemas a la hora de hacer daño en la pintura blanca (2/8 en la zona).

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En cuanto al segundo cuarto, el Real Madrid continuó monopolizando la anotación y obligando al San Pablo Burgos a seguir un ritmo ofensivo que se planteaba inalcanzable. Pablo Laso, con vistas a la doble jornada de la semana que viene, optó por dar descanso a piezas importantes como Randolph y Mickey, junto al lesionado Llull. Thompkins, Reyes, Laprovittola y un titular Nakic, gozaron de minutos de cara a coger confianza e ir cogiendo ritmo de competición. Con un precioso aro pasado de Victor Benite se cerró una primera parte en la que el conjunto blanco fue mejor y se marchó al vestuario con el 55 a 37 en el marcador. Por parte del equipo burgalés, Bruno Fitipaldo, fue el máximo anotador con 12 puntos y tres triples en cinco intentos.

 

Tavares-Thompkins, una gran opción en la zona

La segunda parte dio comienzo con dos buenas acciones de Clark en ataque, que animaban a una afición del Burgos que se había venido a menos tras la superioridad mostrada por los blancos. Joan Peñarroya, muy probablemente, comentó en el descanso con sus jugadores los problemas mostrados a la hora de anotar en la zona del Real Madrid (3/11 en la primera parte). Gran parte de este problema residía en la labor de taponador e intimidador que adoptó Edy Tavares. El interior precedente de Cabo Verde, fue una auténtica pesadilla para un Burgos que fue dominado por el ’22’ blanco. Junto a Thompkins como pareja de baile en la zona, dejaron muy buenas sensaciones y demostraron ser muy complementarios. Una bandeja de Gabriel Deck puso el número 80 en el casillero del Real Madrid y servía para continuar aumentando una ventaja que parecía insalvable para los visitantes.

Un gran último cuarto del burgos les dio ESPERANZAS de cara al final del partido

Sin embargo, a base de corazón el San Pablo Burgos dio un paso hacia delante y consiguió recortar la distancia a diez puntos. Una brecha que fue recortada gracias a una soberbia actuación de McFadden, que entró en estado de ebullición y revivió el encuentro. El escolta estadounidense superó la barrera de los 20 puntos y se puso en dobles dígitos junto con Fitipaldo, Clark y Benite. Un triple de Thompkins, impecable durante toda la noche, y una buena acción al poste de Deck, obligaron a Peñarroya a pedir tiempo muerto con el 99 a 86 en el marcador con dos minutos y medio por jugar. Sin embargo, el conjunto blanco no entendió de concesiones y superando la cifra de los 100 puntos se acabó llevando un partido en el que el San Pablo Burgos dio una gran imagen y puso las cosas complejas al conjunto de Laso. Thompkins fue el mejor del equipo con 27 puntos, siete rebotes y un 30 de valoración.