Casademont Zaragoza cerró el partido en un último cuarto ante un Estudiantes que se deprimió. Seeley (20 puntos) y Radovic (22 puntos) fueron suficiente ante las actuaciones de Kadji (15 puntos) y Palacios (15 puntos). Sexta derrota consecutiva para los colegiales que se hunde más aún en la clasificación.

Volvía el baloncesto al WiZink Center para Movistar Estudiantes. En una mañana con niebla que contrastaba muy bien con el estado de ánimo con el que llegaba el conjunto colegial a este partido. Con cinco derrotas consecutivas y el traspaso de Brizuela a Unicaja esta semana trastocaban el estado de la afición, que no acudió en masa al Palacio de los Deportes y mucho menos, del equipo.

Con el nerviosismo flotando sobre el parquet, el partido comenzó bastante igualado. Ambos proponían su papel y ninguno mostraba sus armas al inicio. Los colegiales tomaban algo de iniciativa en el marcador. Sin embargo, la falta de contundencia en el triple y los errores de los locales hicieron tomar ventaja a un Zaragoza que se escoltaba en Justiz. Los años, desacertados también desde el perímetro. Con el marcador 12-19 en favor de los aragoneses, Douglas logró recortar con un triple para cerrar el primer cuarto (15-19)

En el segundo cuarto, la grada comenzó a tener tono, algo que se trasladó a la pista. El equipo estudiantil se enserió en defensa y en ataque se volvió efectivo gracias a buenos destellos de Douglas y Arteaga. Un triple de Kadji acercaba de nuevo a los de Dzikic, pero el desparpajo de Alocén electrizó a los saldubenses. El encuentro entró en una fase neutra, en la que Zaragoza controlaba pero no lograba alejarse. Scrubb, con un triple, puso a 1 al Estu. Con Snoop Dogg sonando de fondo antes reanudarse el partido volvía a levantar el ánimo de los asistentes. Dzikic, que también quería contagio, pidió a la grada aplausos.

Estudiantes, decayó en defensa, sobre todo a la hora de cerrar a los tiradores maños que estaban produciendo sin mucha complicación, y eso les ayudó a estirar su ventaja a 30-37. Tras señalarse el descanso, la grada se llenó de silbidos. El descontento es un síntoma, y Estudiantes tenía todavía por delante 20 minutos para enmendar las sensaciones.

Tras el paso por vestuarios, Zaragoza encaró como un torbellino a los colegiales. Sin embargo, tras un buen parcial maño, Toney Douglas apareció en pequeñas dosis para poner el 41-44 en el encuentro. La grada enardeció y Estudiantes se contagió como nunca y al mismo tiempo que un Palacios que con 13 puntos se erigió como el superhéroe del tercer cuarto estudiantil. Con los ajustes de los locales, consiguieron mejorar en ataque y defensa. Con Pressey, lograron profundidad en pista y con una gama de ataques eficaces.

Los minutos colegiales estaban siendo inigualables, y se evidenció con un Arteaga que se colgó del aro al ritmo del pabellón para poner el 50-50. A partir de ahí, la locura, el partido entabló una igualdad que se mantendría hasta que Zaragoza volviera a encomendarse a un Seeley inconmensurable. El factor del californiano puso a Zaragoza 55-61. Arteaga, acabó fuera por acumular cinco faltas.

El último cuarto se tiñó de emoción total. El juego de transiciones de ambos conjuntos y el alto ritmo que ambos ofrecieron se contrastó con los números de Pressey, que estaba engrandecido. Poniendo su firma al cuarto periodo local. Una firma compartida con un Palacios que seguía deshaciendo a placer para los suyos. Aún así, Estudiantes no lograba tomar la delantera a Zaragoza, con Alocén y Seeley por bandera, los hombres de Porfirio Fisac se mantenían aventajados en el encuentro.

Sin embargo, Zaragoza se encontró con un contratiempo negativo, la lesión de Alocén. A pesar de ello, Casademont logró elevar su ventaja y ponerse 63-76 gracias a un Radovic imperial por dentro. Los aragoneses cargaban su juego a los interiores y a partir de ahí descosieron a un Estudiantes bipolar en los minutos finales. A falta de 1:40 para el final Estudiantes se encontraba 20 abajo. Deprimido. La falta de contundencia atrás y la pona fortuna en ataque que encaró Estudiantes al final le dejó sin armas para un final en el que Zaragoza solo tuvo que aguantar ante la depresión de un Estudiantes que sigue teniendo problemas a la hora de controlar el rebote, que sigue castigando a los colegiales (67-85)