Más allá de Mirotic, Monroe, Jerebko, Casspi o Scola, uno de los movimientos del verano en la Euroliga fue la llegada de Jimmer Fredette al Panathinaikos. El tirador, nacido en Glens Falls (NY) hace 30 años, aterrizaba en Europa tras una carrera de desengaños en la NBA y fulgurantes actuaciones en China, firmando actuaciones mastodónticas.

Religioso y humilde, Fredette atendió a FullBasket hace unos días en Barcelona, horas antes del partido en el Palau donde se reencontraría con su amigo Brandon Davies. El que fuera catalogado hace años como «mejor tirador de Estados Unidos» por Kevin Durant y Barack Obama -ahí es nada-, reconoce haber tomado la decisión correcta viniendo a Europa.

Han pasado cuatro meses desde que llegara al Viejo Continente. ¿Está contento?

La verdad es que sí, ha sido un acierto venir a Europa. Atenas es preciosa y los aficionados son una pasada. Mi familia y yo estamos adaptándonos muy bien y fácil. Y en el club son todo facilidades.

¿Hay más locura por el baloncesto en China o en Grecia?

Uf, lo pones difícil, eh? Los aficionados en China eran fantásticos, pero aquí hay una mayor tradición de baloncesto y esa pasión se nota. Están muy encima en los partidos, te ayudan a ganar y entienden el juego. El ambiente en el OAKA es especial. El otro día, ante Olympiacos, fue brutal.

¿Le ha costado adaptarse al nivel de Euroliga?

No voy a negar que es muy diferente, la verdad, pero en el fondo es baloncesto. Sí noto mucho la reducción de espacios. Hay más talento, pero mejores defensas. ¡Mucha intensidad! El movimiento de balón aquí es más rápido y tienes que estar siempre activo. Mentalmente hay que ser muy constante, la Euroliga no te permite desconectar durante un partido.

¿Qué ha cambiado con Rick Pitino en el banquillo?

Es un entrenador muy intenso, nos presiona en cada entrenamiento para que alcancemos el nivel que exige esta Euroliga. El cambio más evidente es el pace, el ritmo del partido. Jugamos más rápido, tenemos un equipo para ello y creo que los resultados se notan. Ojalá pueda estar muchos años con nosotros.

¿Top 8 o Final Four?

Somos ambiciosos. Estamos consolidados en zona de Playoffs, pero aún con margen de mejora. Nos encantaría estar en Colonia en mayo, claro.

Decía hace poco el propio Pitino que usted debía pulir algunos detalles en su juego para convertirse en un jugador de Euroliga de primer nivel. 

Siempre tengo que mejorar, eso es evidente y soy consciente de ello. Debo ser capaz de tomar decisiones más rápidas con y sin balón, generar más juego en el 1vs1… Es un proceso y creo que estoy en el buen camino.

Con Calathes debe ser fácil jugar…

Es un gran base, seguramente el mejor de toda la Euroliga. Todo el mundo habla de sus asistencias, pero lo que más me gusta de él es cómo interpreta el juego en cada momento.

Tengo entendido que el Panathinaikos ya mostró interés en usted hace un tiempo… ¿Por qué decide venir justo este verano y no antes?

Pensé que este era el momento adecuado. He estado en China tres años y me apetecía probar Europa ya. Es cierto que había interés desde hace años, pero nos decantamos ahora. El proyecto que hay ahora es muy atractivo y creo que tengo la madurez suficiente como para ser un factor importante.

¿No hubo opción en la NBA?

Esperé alguna llamada de última hora, pero todo lo que me ofrecían eran contratos con salarios no garantizados. A mi edad yo quiero jugar.

Leía una entrevista suya hace años en la que afirmaba «I want people to know that things don’t always happen exactly the way that you plan in life, but that doesn’t mean you should quit». Refleja bien su vida…

Así lo creo. Dudo que a alguien le vaya la vida exactamente cómo la planeó o cómo se imaginaba. Siempre hay obstáculos. Tienes que probar, arriesgar, acertar… y siempre levantarte, pase lo que pase. Intentarlo y no desfallecer.

¿Por qué cree que nunca se ha consolidado en la NBA?

Es una buena pregunta. Supongo que es estar en el momento oportuno, encontrar una franquicia donde puedas encajar, en la que puedas tener un rol útil. Quizás no he tenido esa suerte, pero nunca he dejado de trabajar ni lo dejaré de hacer.

Cuando estaba en la Universidad recibió piropos de Kevin Durant y Barack Obama. Le apodaron como el «mejor tirador de América». ¿Fue una presión?

No te creas, tampoco son personas tan importantes… (risas) Para mí fue un enorme cumplido, está claro, pero era muy joven así que no sentí demasiada presión. Creo que sentimos más presión ahora con las redes sociales.

Derrick Williams, Jan Vesely y usted. Los tres en el Top 10 del Draft de 2011. Mirotic, en el 23º. Ahora coinciden todos en la Euroliga. 

Cada vez hay más jugadores de la NBA que deciden venirse a Europa. No me extraña, el ambiente es parecido al que hay en las Universidades, la gente se siente identificada con el equipo de su ciudad y anima mucho. Y claro, el nivel del baloncesto es altísimo. Cada partido es durísimo. La competición es salvaje.

Hábleme de la noche del Draft… ¿cómo la recuerda?

Fue como un sueño hecho realidad. Una noche única, irrepetible. Había trabajado mucho para estar ahí, y luego además tuve la suerte de salir más arriba de lo que esperaba. De hecho, creo que ninguna apuesta me colocaba en el Top 10.

¿Tiene alguna superstición?

No demasiado, la verdad. Suelo rezar antes del partido, pero poco más. Tengo mis rutinas de partido, pero ninguna me hace volverme loco si me la salto (risas).

Es una persona muy familiar, ¿verdad?

La familia y la religión son las dos cosas más importantes para mí.

Una última. ¿En algún momento ha dejado de disfrutar con el baloncesto?

Amo el baloncesto, me encanta dedicarme a esto. Pero es evidente que he tenido periodos en mi vida en los que me ha costado levantarme para ir a entrenar y seguir adelante. Me ha faltado motivación alguna vez, no pasa nada por aceptarlo. Pero he seguido trabajando para mejorar y alcanzar nuevas metas. El baloncesto siempre vale la pena.