El Barça rompió su mala racha de resultados en la Euroliga asaltando la pista del Fenerbahce, algo que no hacía desde 2014. Aquel lejano día, Brad Oleson fue el máximo anotador del conjunto de Xavi Pascual. Este jueves, en el Ulker Sports, los de Pesic ganaron 74-80 en un partido muy sólido, de los mejores de la temporada pese a la escueta diferencia final.

Tras el despiste de Vitoria, más los dos tropiezos factibles ante Efes (el equipo más en forma del continente) y Maccabi (invicto en su feudo, 10 de 10), el Barça afrontó el reto turco con la necesidad de ganar para no perder coba y recuperar sensaciones. Lo logró sin paliativos. Reduciendo ostensiblemente el número de pérdidas (17 en Tel Aviv por solo 9 en Estambul, siete de ellas en el último periodo), controlando el rebote y moviendo el balón con fluidez. Incluso aguantando las embestidas locales en los últimos compases, una asignatura que se había atragantado en los compromisos precedentes.

Con Mirotic (3/12 TC) maniatado por la impecable defensa de un áspero Kalinic, fue Delaney el que asumió galones en los minutos calientes. El americano, que mantuvo un bonito duelo con Sloukas (14 puntos, 7 rebotes y 11 asistencias), rompió el partido con 8 puntos consecutivos. Dos triples, una bandeja y hasta un tapón al propio Sloukas que dejaron el encuentro visto para sentencia. Del 62-61 al 66-76. Parcial de 4-15 y c’est fini. 

Triunfo balsámico 

El Barça fue superior al Fenerbahce desde una puesta en escena inmejorable. El 12-30 en el minuto 12 reflejó a la perfección el nivel defensivo azulgrana. Ni un tiro fácil encontraron los de Obradovic, topándose una y otra vez con la telaraña de Pesic. Higgins (4/14 en tiros de campo pero impecable atrás), Claver (cada vez más imprescindible, aportó 17 puntos) y Davies (omnipresente, 12 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias, 3 robos, 8 faltas recibidas y 22 de valoración) echaron el cerrojo.

Mejoraron los turcos, que venían de ganar tres partidos seguidos, en un segundo periodo tremendamente intenso.  Los contactos se acrecentaron, siempre con el beneplácito de los colegiados. Se sintió cómodo ahí Fenerbahce, y se despistó por completo el Barça, más pendiente de las decisiones arbitrales que de enhebrar jugadas como en el inicio. De ahí que el premio al descanso fuera ínfimo (39-42). El paso por vestuarios tranquilizó a los catalanes, de nuevo centrados en el juego y mostrando una solidez ligeramente perdida. La entrega de Davies y la eficacia de Claver mantuvieron al Barça por delante en el marcador, con Nunnally respondiendo desde las esquinas (54-58). Una canasta de Muhammed (su única) puso a los locales por delante por primera vez (62-61, min 32), pero Delaney irrumpió para silenciar las 10.000 incansables gargantas amarillas.

EL DATO

HIGHLIGHTS