No sé si por mi edad (24), por mi manera de entender el deporte y la vida o por mi frustración de nunca haber llegado a categoría senior como jugador, siempre me he sentido muy cómodo entrenando en categorías de formación. La gratitud genuina con la que nuestros niñ@s nos agradecen con cada gesto, con cada carrera, con cada mejora, etc… pagan cualquier sinsabor a los que los entrenadores hemos de hacer frente. Pese a ello, soy un apasionado del baloncesto a todos los niveles. Algunos amigos me dicen que pienso, hablo y escribo sólo baloncesto…como decía Bielsa, es un estilo de vida que no se puede vivir eternamente.

Hasta este año, sólo tuve la oportunidad de estar dos temporadas como entrenador ayudante en senior de 1ª autonómica y media temporada como primer entrenador, por lo que mis experiencias y aprendizajes están muy sesgados y son muy limitados. El profesionalismo es otra historia. Aunque tiene muchos contras como que la búsqueda de dinero o contrarios nos pueden pervertir, sí que creo a la hora de establecer dinámicas de entrenamientos es tarea más sencilla. No tienes que sobreponerte a los innumerables contratiempos externos: trabajo, ausencia de pistas, ausencia de medios materiales, … lo que facilita y garantiza un compromiso inicial por parte de los jugadores que, bien llevado, puede conducir a construir cosas importantes. Este texto tratará de desgranar algunos entresijos del entrenamiento en estas categorías y cómo podemos crear contextos de entrenamientos variados y enriquecedores más allá del 5×5 y las situaciones a las que ellos están habituados y son igualmente necesarias.

El baloncesto es saber reaccionar a los imprevistos que ocurren por la interacción entre compañeros, adversarios y entornos. Es por esto que la atención y conocer sus procesos es indispensable para mejorar el entrenamiento independientemente de las categorías. Cuando un equipo no entrena al nivel que deseamos, en el partido hay momentos de pérdida de concentración, de errores no forzados, etc. debidos a que el jugador no está acostumbrado a saber concentrarse o a reconocer los momentos en los que se pierde esa concentración y por qué. Estos mecanismos también deben ser entrenados por medio de situaciones con riqueza en imprevisibilidad y espontaneidad. Por ejemplo, tareas de cambio de chip ataque-defensa.

Algo que me preocupa mucho en mini, infantil y en cualquier categoría es la metodología de entrenamiento. Es obvio, por los recursos humanos, medios, materiales y contenidos de enseñanzas, aprendizajes previos, etc. Que los métodos de entrenamiento cambian con la experiencia y la categoría. Sin embargo, esto no puede estar reñido con respetar la realidad de nuestros deportes y generar situaciones en el entrenamiento que fomenten esa adaptabilidad y las exigencias competitivas.

Los intereses y expectativas cambian en categoría senior. Muchas veces, ya no hay ese interés en la mejora que te da el entrenamiento, pero, ¿son ellos los responsables de que los entrenamientos no sean de calidad? NO. El entrenador debe conseguir que el jugador se involucre y quiera más. Obviamente, lo positivo de los deportes de equipo es que el fracaso o el éxito, siempre son compartidos, al igual que las responsabilidades. Si el entrenador desprende un mensaje contradictorio sobre la importancia del entrenamiento, el jugador tiene algo a lo que agarrarse fácilmente para dejar de estar focalizado en él.

En mi primera experiencia como entrenador en categoría senior, cometí el error de pensar que ahí me sentiría más entrenador, ya que el contenido táctico sería mayor, estrategias, etc. Etc. Y eso unido a entrenamientos con tareas variadas sería sinónimo de éxito, … ¡QUÉ EQUIVOCADO ESTABA!

Para mí, a la hora de definir cómo hay que organizar, preparar o planificar el entrenamiento y sus tareas, creo que debemos seguir estos principios:

  • Conocer al jugador: qué le mueve, quiere mejorar o simplemente utiliza el baloncesto como una vía de escape a su cotidaneidad, edad, entorno… A partir de ahí, junto con las características deportivas del jugador, podremos empezar a construir.
  • Definición de nuestro modelo de juego desde el primer día: que todo gire en torno a él. Soy una enamorado de la periodización táctica. Todo contextualizado en torno a la idea de juego que propongamos. Adaptada a las peculiaridades y características individuales y colectivas de cada categoría y equipo
  • Conocer los roles del equipo: si llevan muchos años juntos darles valor a esos roles porque cambiarlos puede ser muy difícil e incomprensible, saber si guardan relación con los que tenías pensados y observas en el entrenamiento
  • Presencia y sintonía con el líder: clave es la relación entre entrenador y líder natural del equipo (que no tiene por qué coincidir con el capitán). Cuando el líder habla, el resto calla…¡cuando el líder cuenta un chiste todos ríen…pero si ese chiste es contado por otro, no hace gracia! Respetarlo y conocerlo es fundamental para que nos apoye en decisiones cuando el resultado no acompaña.
  • Conocer la dinámica de trabajo habitual del equipo: cómo se sienten cómodos trabajando es la primera parte para posteriormente llevarlos a donde nosotros queramos. Hay que ser flexibles en nuestra dinámica y adaptar nuestra metodología a las necesidades, intereses y exigencias de los jugadores. Es muy difícil cambiar ciertos hábitos. Es lo que algunos autores como Vítor Frade denominan la estrategia del café con leche
  • Con qué apoyos del entorno cuentas
  • Establecimiento de normas (consensuadas)
  • No dejar nada a la improvisación: hay entrenadores que planifican y pierden y entrenadores que improvisan y ganan…lo que no hay es entrenadores que ganen haciendo cosas en las que no creen. Frase de Marcelo Bielsa, que sintetiza el porqué creo necesario que el entrenador planifique…
  • Plantear entrenamientos y tareas que logren satisfacer sus necesidades: difícil dar con la tecla. Por un lado está nuestra identidad como entrenadores y por otro con qué se siente más cómodo los jugadores. Dar y conceder sin desvirtuar nuestra personalidad como entrenadores es un trabajo apasionante y realmente complicado.

Otros elementos a nivel más MACRO, sería la planificación de una temporada. Este artículo deja de lado elementos como los fichajes de jugadores, ya que considero que puede ser el elemento más turbio al que debemos hacer frente en baloncesto profesional y nos aleja de lo más puro: el propio baloncesto.

  • Antes de empezar a escribir nuestra planificación anual, debemos llevar a cabo un proceso reflexivo y pensar: ¿hasta dónde queremos llegar?; ¿es viable?, ¿coincide con necesidades y expectativas de los jugadores? ¿y del club? ¿y personales?
  • La primera pregunta que debemos hacernos es, ¿cuál es la finalidad del equipo? Mantener la categoría, ascender, ganar la competición…A partir de ahí empezar a construirlo.
  • No enfocar el éxito o el fracaso en ganar o perder, sino en el proceso. Lo que depende de nosotros es prepararnos para ganar.
  • La confianza del jugador la recuperamos cuando: lo que se propone sirve para ganar, cuando lo que se propone les hace mejorar y cuando lo que se les propone funciona
  • Preparar tareas/entrenamientos que reproduzcan las situaciones competitivas: capacidad de anticipación, capacidad de reacción ante imprevistos y capacidad de llevar la iniciativa
  • Conocer a los jugadores para saber cómo retarlos lo que implicará que el entrenamiento tenga emociones, concentración, se focalizará la atención… permitiendo no sólo una mejor dinámica de entrenamiento, sino enseñar al jugador técnicas de concentración o de control emocional.

Este artículo son sólo algunas ideas que he ido conociendo a medida que el fracaso llamaba a mi puerta. Es en los momentos de adversidad, derrotas, etc. cuando verdaderamente uno crece y está alerta, y cuando se da cuenta de que esos abrazos amigos de la victoria, muchas veces desaparecen cuando el éxito se va. Sinceramente, creo que, como en todas las categorías, todo dependerá de la tipología de jugadores que tengamos; El baloncesto es de los jugadores ¡¡QUE LA SUERTE NOS PILLE TRABAJANDO!!

Artículo de Gabo Loaiza