142 días después volvió la NBA en una jornada que quedará marcada en los libros de historia deportiva. Lo hizo con estrictas medidas sanitarias dentro del complejo de Orlando y con dos partidos: Jazz-Pelicans (106-104) y Lakers-Clippers (103-101).

Al inicio del primero, ESPN no ofreció las imágenes de todos los jugadores y cuerpos técnicos de rodillas durante el himno nacional, en memoria de George Floyd y contra la discriminación racial. Con decenas de pantallas de público virtual pero en directo, música ininterrumpida y parquet clásico, el balón volvió a elevarse. No bajará hasta mediados de octubre, como poco.

Si Rudy Gobert inauguró los casos de coronavirus en la NBA, también anotó la primera canasta de la reanudación. Curioso cuanto menos. Más previsible eran los fallos en los dos equipos. La inactividad competitiva se hizo patente en forma de pérdidas: 41 entre los dos equipos, nada menos.

También fue evidente la fragilidad defensiva de Pelicans en la pintura (56 puntos encajados) y los minutos restringidos de Zion Williamson, que apenas había completado un entrenamiento con su equipo. El ‘1’ de New Orleans jugó tan solo 15 minutos, pero logró anotar 13 puntos con 6/8 en tiros.

No fue suficiente. Utah controló el equipo y, de no ser por las intentonas de Ingram, excelso salvo en el último cuarto (23 puntos, 8 rebotes), los de Snyder hubieran roto el partido mucho antes. Sufrieron en exceso y acabaron sentenciando desde la línea de personal, con dos libres de Gobert. Donovan Mitchell fue el mejor de Jazz con 20-5-5, pero la anotación estuvo muy repartida: Conley aportó otra veintena y Jordan Clarkson 23.

En el segundo partido de la noche (re)inaugural, derbi de Los Ángeles. Se repitieron los gestos reivindicativos, y en el plano deportivo también fue un encuentro entretenido e igualado aunque, al contrario que su predecesor, éste tuvo varios parciales desiguales.

El primer cuarto, por ejemplo, tuvo absoluto dominio oro y púrpura, con Anthony Davis a un nivel elevadísimo. Acabaría con 34 puntos el interior de los Lakers. LeBron, por su parte, dejó de un lado los puntos para sumar en todas las facetas. Con 6-6-5 terminó la primera mitad, pero finalmente no lo haría con triple-doble (16-11-7).

Lakers había golpeado en el primer cuarto (35-23), pero los Clippers igualaron la contienda. Firmaba Kawhi Leonard (19 puntos al descanso, 28 en total).

El encuentro se atascó en exceso en el tercer cuarto, con demasiadas personales e interrupciones en el juego. Jackson (10 puntos) y Beverly (12) oxigenaban el ataque del conjunto de Doc Rivers, mientras LeBron seguía errando de cara al aro. No había problema mientras generaba miedo en los otros y puntos para los suyos a partes iguales. Waiters (11 puntos) y Kuzma (16) aprovecharon sus minutos y, con ellos, Lakers volteó el marcador. JR Smith debutó en partido oficial con siete minutos de juego y ningún lanzamiento intentado.

En el último cuarto, Paul George (30 puntos) anotó tres triples consecutivos (6/11 en total), pero, ahora sí, James tomó el mando y respondió en el aro contrario, con Davis también infalible desde cualquier ángulo. Las dos estrellas de Lakers estaban en su mejor momento.

Defensivamente incluso. De ahí el atasco de Clippers, más allá de George. Prueba de ello la última posesión, en la que LAC tuvo bola para ganar. Se lió Kawhi, presionado por Lebron y le dio un balón envenenado a Paul George a falta de tres segundos. Un tiro de tres forzado que rebotó en aro y tablero, sin entrar. Victoria de unos Lakers más constantes que aseguran, salvo hecatombe, el primer puesto del Oeste.