Una canasta en suspensión, una asistencia a Tomic, dos tiros libres sin que temblara el pulso y el robo final. Hacía once años que Pau Ribas no jugaba un partido europeo con la Penya. Aquel chaval imberbe es ahora un jugador contrastado, inteligente y líder. Ribas estuvo soberbio, liderando la remontada del Joventut ante un Partizan que dilapidó una renta de 15 puntos en el tercer cuarto (46-61) y que solo anotó 11 en el último para acabar sucumbiendo 85-82.

Ribas apareció en las acciones finales del partido, culminando una notable actuación individual: 18 puntos y 6 asistencias en 28 minutos. Líder absoluto de una Penya que nunca se dejó ir y supo reaccionar ante uno de los favoritos de la presente Eurocup.

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Y eso que empezó bien el partido para el conjunto local (11-2 de inicio). Brodziansky reboteaba y Tomic anotaba fácil bajo el aro. Pero los serbios comenzaron a cambiar la tendencia, aprovechando los desajustes en las ayudas verdinegras, y se fueron al descanso ocho arriba (40-48). Con más de un 60% en tiros de campo. Demasiado.

La irrupción de Joel Parra tras el paso por vestuarios, inédito hasta entonces, fue un bocanada de aire fresco para la Penya. Su primera acción, significativa: intimidación más bandeja al contraataque. Reconocieron tal esfuerzo los casi 1.300 aficionados que volvieron al Olímpic de Badalona siete meses después.

Entre Parra y Dimitrijevic, incapaz de arrugarse cuando mira el aro, sostuvieron a la Penya en los momentos más difíciles (46-61, 49-64, 54-67…). Ya en el último cuarto, la defensa y el mencionado Pau Ribas completaron la remontada.

Importante triunfo de la Penya para estrenar el curso en la Eurocup. Próximo reto, el miércoles contra el Bourg en Bresse de Alen Omic.

Foto: David Grau