El baloncesto es un deporte de mil detalles. Algunos visibles a ojo del espectador, otros más técnicos (¡qué maravilla contar con Joan Plaza para explicarlos!). El triunfo del TD Systems Baskonia ante el Barcelona este domingo puede resumirse, simplificando mucho, en la superioridad energética de los de Ivanovic ante los de Jasikevicius, incapaces de seguir el ritmo local en la segunda mitad. El 31-18 del 3Q fue determinante. Rokas Giedraitis (19 puntos) y Polonara (16+8+4) fueron los más destacados en el cuadro vitoriano. Heurtel, con 15 puntos, el único ‘fresco’ en el cuadro catalán.

ESTADÍSTICAS

Y eso que el inicio del partido culé fue exuberante (2-8, min 1:30), pero Baskonia rápidamente asumiría las riendas a base de triples (Vildoza, Polonara, Dragic y Giedraitis). Del 2-8 al 20-12 (min 7). Se desesperaba Jasikevicius en la banda. Kuric, con tres tiros libres, maquilló el marcador al término del 1Q (23-20).

El segundo cuarto llevó la firma de Heurtel. El francés, inestable en este inicio de curso, regaló varias canasta de fantasía. Benditas fintas. Parecía abrir brecha de nuevo el Barça (27-33, min 16), pero Giedraitis y Dragic volverían a equiparar el marcador al descanso (39-40).

El paso por vestuarios revitalizó al Baskonia, un vendaval que pilló desprevenido al Barça, sin ritmo ni la energía necesaria para alcanzar a Henry, tan díscolo como diferencial. Giedraitis martilleaba desde la esquina (qué muñeca), Polonara castigaba por abrasión y hasta Diop se sumaba a la fiesta (65-52, min 27). Trató de reaccionar el Barça, pero las piernas no dieron más de sí. Pocas ideas, bajos porcentajes (8/27 en triples). La diferencia se mantuvo antes del último cuarto (70-58).

Y el partido ya no tuvo más historia. Supieron jugar los de Ivanovic con el marcador, y cualquier opción de remontada azulgrana fue dilapidada por malas decisiones. Con 80-69 (min 37), el Barça tuvo dos ataques para bajar de la diferencia psicológica de los diez puntos, pero Calathes no atinó desde la línea de tres y Oriola falló solo desde la bombilla. Demasiados errores ante un Baskonia superior.