Juan Carlos Navarro se quedó sin anotar en su primer duelo ante el Madrid (5 de abril de 1998). Pau Gasol sumó 7 puntos y 4 rebotes (11 de diciembre de 1999). Anoche, en un Palau vacío, Sergi Martínez fue determinante para que el Barça se llevara la victoria ante el eterno rival. El catalán, oriundo de Rubí (1999), firmó un primer Clásico de ensueño. Jugó más que nadie (31 minutos), capturó 9 rebotes (el que más del partido) y anotó 7 de los 15 puntos azulgranas en el último periodo. Ni en el mejor de los guiones se lo habría imaginado el joven, que hace apenas doce días se vestía de corto en la Ciutat Esportiva para jugar con el filial ante el Gran Canaria en la LEB Plata. Esa es su realidad, mas la ausencia de Mirotic le ha abierto las puertas del primer equipo, las mismas que parecían blindadas no hace tanto.

«Es que no todos los jóvenes sirven, es que no les puedes sacar en cualquier partido…» Frases recurrentes para justificar el maltrato que ha sufrido la cantera azulgrana en los últimos tiempos. Sin oportunidades es difícil valorar el nivel. Y el listón sobre el que comparar no puede ser Navarro, uno entre un millón. La cantera languidecía. Ni Bartzokas, ni Sito, ni Pesic. Tiempos de zozobra, sí, pero escaso atrevimiento con los jóvenes. Es evidente que la ausencia de Mirotic ha facilitado la inclusión de Sergi Martínez, pero Jasikevicius tuvo en pista ante el Gipuzkoa Basket hace unos días a Bolmaro, Brancou Badio y el propio Martínez. Los tres a la vez. Huelga decir que sus antecesores nunca tuvieron tal mano con los de casa. Sergi Martínez destacó en 31 minutos, sí, pero porque alguien lo puso ahí (y sentó a Oriola, un campeón del mundo, que apenas jugó 8).

Desde su llegada a las categorías inferiores del Barça, hace ya 11 años, Sergi Martínez ha quemado todas las etapas. En 2014 se proclamó campeón de España cadete ante el Madrid de Doncic, y en 2016 logró el doblete: campeón de España y de Europa junior. Aquella generación, entrenada por Alfred Julbe y con jugadores como Vila, Font, Figueras o Kurucs, llevaba inconfundiblemente el sello azulgrana. Ese mismo verano sería incluido en el quinteto ideal del Mundial U17.

La evolución de Martínez a lo largo de estos años es incuestionable, así como su aún margen de mejora en el tiro exterior. Su impacto defensivo y su solidez en el rebote no han pasado desapercibidas para Jasikevicius, que admitía anoche tras el partido que «tendré que ver cómo lo hago para seguir dándole minutos ahora que vuelve Mirotic».

Sergi Martínez, que este verano estuvo a un paso de marcharse cedido al San Pablo Burgos, combina su carrera profesional con una formación académica (está cursando diseño y creaciones digitales). Tiene contrato hasta 2022 y vive su particular sueño. «Lo que me diga Saras yo lo hago. Estoy empezando y me queda mucho camino por delante». Pues eso.