De ser incluido en el quinteto ideal de la LEB Oro en la temporada 18-19 a anotar sus dos primeros puntos en la Euroliga -en El Pireo, casi nada-. La carrera de Steve Vasturia (Philadelphia, 1995), el imberbe chaval que había igualado el récord de puntos de Chamberlain en una final estatal de High School, podría resumirse como meteórica. En apenas 16 meses ha cambiado Palencia por Kaunas. Su padre jugó al beisbol, su madre al baloncesto. Probó todos los deportes, pero se decantó por el de la canasta. Sensato y humilde, el americano responde a las preguntas de FullBasket horas antes de medirse al Real Madrid (viernes, 19h).

La primera pregunta es casi obligada en estos tiempos. ¿Cómo está la cosa por Lituania? 

Yo creo que un poco como en todo el mundo. La situación es la que es para todos, hay que intentar acostumbrarse a ello, en el sentido de ser inteligentes y cuidarnos. Creo que el país lo está haciendo bien. También el club nos está facilitando todo para que nuestro día a día sea el de siempre.  Lo más extraño es tener que pasar los tests antes y después de cada partido, tras los viajes… Pero bueno, ya casi es una rutina más.

5-1, cuatro victorias fuera de casa, doblegando al Efes… ¿Se imaginaba un inicio así?

No te sabría decir. Estamos jugando muy bien a baloncesto. Desde el primer día captamos el mensaje del entrenador, lo que quiere de nosotros, y en pista se está reflejando. Y cuando ganas, claro, la confianza aumenta.

Martin Schiller es (era) un desconocido para los aficionados del baloncesto europeo. ¿Cómo le definiría?

Es un entrenador muy metódico. Creo que su mayor virtud es la capacidad que tiene para transmitirnos confianza. Nos da libertad para asumir tiros, hacer errores… En los entrenamientos tiene mucha energía, se ve una voluntad de mejorar día a día. Me gusta mucho su filosofía en ambos lados de la cancha.

No se ha notado demasiado, hasta ahora, la marcha de Jasikevicius.

La verdad es que no puedo hablar mucho del año pasado, pues no estaba aquí, pero se nota que hay una herencia. Y también un núcleo de jugadores que siguen, Hayes, Grigonis, Walkup, Milaknis, Jankunas… Eso se nota en una dinámica de grupo. Los veteranos, además, ayudan mucho a los nuevos para que se adapten lo antes posible.

¿Le hubiera gustado haber coincidido con Saras? 

Bueno, la verdad es que cuando Zalgiris contactó conmigo no me lo pensé demasiado. Es un club histórico y aquí se vive mucho el baloncesto. No podía dejar pasar esta oportunidad.

¿Cree que se podrá acabar la temporada tal y como está prevista?

Espero que sí. Es un reto mayúsculo. Nosotros solo podemos controlar lo que pase en la pista, así que toca trabajar y seguir mejorando.

Este viernes reciben al Madrid. 

Es uno de los mejores equipos del continente. Han mejorado en las últimas semanas y en una liga tan difícil como la ACB aún no han perdido. Tienen jugadores que pueden anotar de muchas maneras. Será un buen reto.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de la Euroliga?

La velocidad y la capacidad física de los jugadores, sin duda. Se nota que estás jugando contra los mejores equipos de Europa. Cada partido es muy duro. Estoy acostumbrándome aún a este nivel. Hay jugadores con mucho talento y en defensa tienes que estar concentrado o te pasan por encima. Se juega a otro ritmo.

Es cierto que pudieron contar con más de 5.000 personas ante el Efes y el Valencia pero, ¿cómo les afecta (a los jugadores) la ausencia de público? 

Es una experiencia diferente, sin duda. En esos partidos que mencionas el pabellón parecía que estuviese lleno porque se entregan mucho. Creo que ahora la energía nos la tenemos que contagiar entre los compañeros, no hay aliados externos.

En 16 meses ha pasado de jugar LEB Oro a Euroliga. ¿Le ha costado asimilarlo? 

Bueno, intento no pensar en ello, aunque le doy mucho valor porque no es sencillo. Sinceramente vivo el presente, intentar mejorar día a día, escuchar a tus compañeros, a tus entrenadores… Cada etapa de tu carrera importa y te hace añadir cositas.

Antes pasó por Berlín, con Aíto.

Fiché en enero de 2018 y estuve hasta verano. Fue mi primera experiencia profesional y en uno de los clubes mejores organizados del continente. Aprendí muchísimo.

¿Qué recuerdos tiene de Palencia?

¡Muchísimos! Fue una gran temporada, una muy buena experiencia. El nivel de la LEB Oro me sorprendió. Además de la gente que conocí, lo mejor fue disfrutar de la afición. Era increíble cómo nos animaban en cada partido.

Una última. ¿Cómo ha vivido las elecciones en Estados Unidos?

Con expectativa. Toca esperar para saber quién ha ganado.