Sarunas Jasikevicius nunca había ganado en Moscú al CSKA como entrenador. Cinco derrotas en cinco partidos. Hasta este viernes. Y eso que la tarea era compleja. Sin Mirotic, sin Davies y sin Claver, y ante el líder de la Euroliga -que a su vez no contó con Clyburn ni con Hackett-, el Barça realizó un inconmensurable ejercicio colectivo para sumar un triunfo de prestigio y cerrar la gira rusa con matrícula. 75-87 ante el Khimki, 75-88 ante el CSKA. From defense to offense.

El inicio no fue halagüeño. El CSKA anotó 31 puntos en los primeros 13 minutos, percutiendo en el rebote ofensivo (12 hasta ese momento, 18 en total). Ni Pustovyi, ni Oriola ni Badji podían con Milutinov. Los triples de Abrines y el mid-range de Higgins sostenían el ataque azulgrana, carente de imaginación y más colapsado que los metros para ir al trabajo.

Detuvo el partido Jasikevicius con 35-24 en el marcador (min 15) tras una cesta de Antonov. Y el Barça cambió de chip. La sangría en el rebote se cortó de raíz y la dinámica se revirtió. Higgins, intratable una función más (y ya van unas cuantas sin Mirotic), comandó el ataque y marcó la línea atrás. Encadenó cuatro pérdidas el cuadro ruso y los catalanes aprovecharon la coyuntura para irse al descanso uno arriba (41-42) con un canasta de Pustovyi, la única que anotaría.

En un deporte que prima la espectacularidad y las canastas (¿a quién no le gustan?), el Barça brilló en defensa. En el barro. En la garra. En el sacrificio. En el minimizar las múltiples virtudes del conjunto de Itoudis. Palabras al margen, el dato en el tercer periodo fue rotundo: solo cuatro canastas en juego para el CSKA.

El golpe de Mike James en la rodilla con Smits mermó al americano. Y Shengelia no compareció (3/8 en tiros de campo), en gran parte por el excelso trabajo de Sergi Martínez. Puro carácter el canterano, que disputó 22 minutos y participó con acierto en ataque. Un triple suyo desde la esquina fue el preludio de otro de Kuric y un 2+1 de Higgins que puso al Barça once arriba (51-62, min 29).

Hilliard trató de mantener viva la esperanza local (62-69, min 33), pero dos triples consecutivos de Calathes ajusticiaron al CSKA a cinco minutos del final. No perdería el temple el Barça, muy sólido, crecido atrás y contundente para cerrar el encuentro.

Alzaba los puños con fuerza Jasikevicius en la banda, consciente del valor y mérito de la victoria. El CSKA ha perdido cinco partidos esta temporada en Euroliga, dos de ellos ante el Barça. No es baladí.