En Gambito de Dama, una de las series de moda en Netflix, Beth Harmon demuestra ser una niña prodigio en el ajedrez. Claro que de no ser por el Sr. Shaibel y sus improvisadas clases, quizás la joven huérfana jamás hubiera descubierto su don. Jasikevicius no necesitó de nadie para descubrir su pasión por dirigir, pero sí encontró en Xavi Pascual -entre otros-, un referente del que coger ideas para su futura -y aún incipiente- trayectoria como entrenador. Fue en el curso 2012-13, con el lituano en el ocaso de su carrera como jugador.

Este jueves, en un vacío Palau Blaugrana -no es noticia pero sigue siendo descorazonador-, el alumno superó al maestro. Posiblemente no en igualdad de condiciones, pues uno conduce uno de los bólidos más atractivos de la parrilla y el otro está exprimiendo las virtudes de un coche más efectivo que estético.

El Barça superó al Zenit con un ejercicio defensivo excelso en los primeros treinta minutos, aprendiendo a sufrir al final y afianzando su condición de líder en la Euroliga. Invictos en 2021, los de Jasikevicius parecen haber cogido la velocidad de crucero.

La ebullición de Kuric

Tras un primer cuarto igualado, con ambos banquillos telegrafiando las jugadas rivales (al final el ajedrez sí tenía sentido en la crónica), en el segundo periodo apareció Kyle Kuric. El estadounidense dinamitó el encuentro. Empezó rompiendo las tablas en el marcador (19-19) con un triple. La primera de sus cinco canastas, prácticamente consecutivas, que catapultarían al Barça ante la impotencia de Pascual. Punteado, tras bote, liberado en la esquina. Le dio igual al estadounidense.

«No me importa tener un defensor delante, solo me fijo en el aro», explicaba Kuric en una entrevista a FullBasket TV. Debía ver el aro como una piscina. Del 19-19 se pasó al 38-27 (min 18), momento en el que retornó al banquillo tras asistir a Mirotic. El Barça estaba zarandeando al Zenit con el acierto del 24 y la dirección de Calathes (7 asistencias al descanso, 12 en total). 

Pangos y Baron atinaron desde más allá del arco para dar oxígeno al Zenit, incapaz de frenar el ritmo azulgrana. Y Higgins, con otra penetración marca de la casa, cerró la primera mitad manteniendo la renta por encima de los diez puntos (44-33).

Sin opción a réplica

Dicen las malas lenguas que en las semanas con doble jornada de Euroliga (como la actual), los equipos suelen priorizar uno de los dos partidos. No lo admitirían jamás públicamente, claro, pero siempre apetece jugar uno más que otro.

El Barça salió igual o más concentrado tras el descanso, agresivo atrás, adelantándose en las ayudas. Se frustraba Pangos, incapaz de dotar su ritmo al partido. Le frenó bien Calathes. Mirotic, aún lejos de su mejor versión física, sumó desde la línea de tiros libres, y Davies anotó fácil al poste para poner la máxima diferencia en el marcador (53-34, min 23).

Asomó la cabeza el Zenit tras dos triples de KC Rivers y Hollins, inéditos hasta entonces (55-41, min 25). Un mero espejismo. Calathes, magistral en la batuta, sostuvo la renta. Y Westermann, en transición y sobre la bocina, dejaría la renta en +19 antes del 4Q (69-50).

El Zenit, hueso duro de roer, no se dejó ir. Buscó una última bala con un parcial inicial de 0-9 que le dio esperanzas (69-59, min 33). Sufrieron más de lo esperado los azulgrana, quizás pecando de conservadores. O fruto del cansancio acumulado. O una mezcla de todo más el acierto de Zubkov, que puso el miedo en el cuerpo a los locales con dos triples seguidos (73-65, min 37). Miedo que no se materializaría, pues Davies -culminando una gran segunda mitad- irrumpiría para sentenciar el partido.

Pangos anotó un triple al final para mantener el average (ganó el Zenit de 4 en la primera vuelta, de 4 los azulgrana este jueves). El Barça aguantó y sumó su quinta victoria consecutiva en la Euroliga.

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