CB Gran Canaria

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    La marea amarilla quiere volver a teñir la ACB. Herbalife Gran Canaria busca seguir construyendo su proyecto con un criterio bastante claro a la hora de  manejar sus éxitos y sus pasos hacia un asentamiento entre los grandes equipos de la competición española. El cuadro amarillo se ha reforzado este verano con seis caras nuevas y durante la Supercopa Endesa disputada en el Gran Canaria han dejado patente que existen motivos para volver a sonreír.

    Este Granca parece hecho a medida para ganar; las sensaciones que está dejando el equipo insular son realmente positivas y lo que ha llegado durante el mercado veraniego mejora a priori el poder armamentístico que Berdi Pérez puso a disposición de Luis Casimiro. El manchego ha visto como el director deportivo claretiano le ha entregado las llevas de un todoterreno con llantas nuevas, carrocería reformada y un motor mejorado para seguir creciendo dentro de los grandes.

    Las expectativas son altas a pesar de que esta campaña los amarillos tendrá que competir contra cinco equipos aupados por el dinero de la Euroleague, contra conjuntos que se han reforzado muy bien y contra sí mismos en busca de seguir dando alegrías a una afición que, aunque sabe dónde está el límite de los suyos, tienen ganas de seguir soñando.

    El Gran Canaria es uno de los equipos más solventes en lo deportivo de los últimos años. Prácticamente, son uno de los fijos en Copa, Playoff y en las eliminatorias por conquistar la Eurocup, una cuestión que habla muy bien de la línea que, desde 2012, se lleva ejecutando en la isla. A pesar de ello, cumplir con esas premisas sería un mínimo exigible a la plantilla conformada para este curso. De esa manera, y entendiendo la dificultad que conlleva, el sobresaliente se conseguiría obteniendo un billete para la Euroleague, ya sea a través de la Liga Endesa o la Eurocup, una cuestión que le daría al club el empujón definitivo.

    Una plantilla llena de recursos exteriores

    Para el asalto a la Euroleague, los amarillos se han movido muy bien y muy rápido durante este verano, siendo el primero en llegar DJ Seeley. El norteamericano cumplirá su segunda etapa en la isla y, en esta ocasión, ha aterrizado para capitanear el proyecto desde la pista. El ’11’ es el jugador con más talento de la plantilla y su capacidad para generar peligro en ataque es un lujo para Casimiro. Debe ser el líder del equipo y asumir responsabilidades en los momentos calientes. Ha regresado con aires de grandeza y ahora tiene que demostrarlo.

    Junto con el californiano han llegado dos jugadores que también encajan muy bien con lo que es el Granca. Marcus Eriksson y Shaquielle McKissic son dos jugadores que añadirán más pólvora ofensiva a la plantilla. El sueco puede tirar aprovechando los carretones o puede anotar yéndose para dentro bote, algo que cubre y podría mejorar lo que había el año pasado tras las salidas de Salin y Kuric. Por su parte, el ex del Usak se ha mostrado capaz de aportar poderío físico en ambos aros, un enorme primer paso y un tiro más que correcto para hacer daño desde todas las distancias.

    Para complementar todo ese potencial anotador llegó Gal Mekel. El israelí será el encargado de canalizar todo ese talento desde la dirección y parece el jugador indicado para ello. Su capacidad para leer el juego será pieza clave para controlar la artillería grancanaria y, además, también es capaz de anotar en penetración más que lanzando desde fuera. El ex de Maccabi no es un anotador ni mucho menos, no debería asumir tiros importantes, pero es un jugador muy importante en el engranaje que es este Granca de Luis Casimiro.

    De los que quedan de la temporada pasada, Oriol Paulí es el hombre más interesante. El gerundense se ha destapado durante la Supercopa como un nota con mucho peso dentro de la partitura. El ’21’ ha aportado anotando y defendiendo, asumiendo responsabilidades y convirtiéndose en un soplo de aire fresco desde el banquillo defensivamente hablando. Podríamos estar ante su primera gran temporada como profesional después de tener un rol más residual durante los últimos años.

    Asimismo, Oliver y Rabaseda también continúan. El base es un jugador importante que, como Mekel, viene a manejar todo el talento exterior que tienen los amarillos. Eso sí, diferencia de con el israelí, Albert sí que puede asumir lanzamientos exteriores en cualquier momento del choque. Por su parte, Rabaseda tendrá que volver a encontrar en su rol defensivo el empujón para brillar. Apretando las líneas de pase, finalizando contraataques y actuando como stopper  puede encontrar su sitio en el equipo, aunque tendrá que mejorar su porcentaje de acierto desde fuera.

    Y aunque los dos bases puede que sufran en defensa, sobre todo, cuando compitan en Europa ante bases más fuertes físicamente, este juego exterior posee un buen potencial para frenar al rival en cada partido sin llegar a ser especialistas en ese tipo de tareas.

    Dos retoques en los hombres grandes

    A la hora de confeccionar el juego interior, el Gran Canaria apenas ha movido sus piezas. La pareja de ala-pívots se mantiene por tercera temporada consecutiva con Eulis Báez y Pablo Aguilar a los mandos. El capitán es un seguro de vida, tanto en defensa como en ataque. Ha empezado la temporada en muy buena forma y su ayuda en el rebote es muy importante para todo. Además, puede abrir el campo, podría ser un parche para la posición de cinco en caso de lesiones y es el jugador actúa como pegamento del vestuario. Por otro lado, si Aguilar está en plenas condiciones físicas su aportación al juego sube enteros netamente. Anota desde fuera, puede echar el balón al suelo, es un buen defensor y ayudará en el rebote.

    El otro jugador que sigue de la temporada anterior es un Anzejs Pasecniks que debe dar un paso adelante en su progresión. Su paso por el Draft le ha abierto las puertas del Olimpo y su protagonismo se debe acrecentar. Está ante un momento importante en su carrera y el Gran Canaria le dará los galones que debe asumir durante esta temporada. Sigue creciendo físicamente, aunque tiene que mejorar conceptos defensivos cruciales para no pasar apuros cuando le toque bailar con interiores potentes que pueda desplazarle cuando le jueguen de espaldas a canasta. Su trabajo durante el curso le irán ayudando a mejorar claramente aquellas cuestiones en las que todavía sufre.

    Por último, pero no menos importante encontramos a las dos cara nuevas amarillas en su juego interior: Ondrej Balvin y Luke Fischer. El checo viene de una temporada extraña; las lesiones y su poco protagonismo en Alemania le frenaron en seco. Ha empezado sin prisa y quizá le está costando iniciar su etapa como amarillo. El center necesita encontrar todavía su sitio en la rotación, porque de momento se le ha visto lejos de su mejor versión. En ese sentido, si consigue estar cómodo es un jugador que aportará puntos desde dentro de la zona, intimidación y será un seguro en el rebote.

    En el caso de Fischer, el ser su primera experiencia como profesional marcará un poco su camino. La paciencia debe estar siempre sobre la mesa con el pívot mediante, aunque es un jugador que ya ha demostrado que lo que sabe hacer lo hace a la perfección. Fischer anota bien debajo de la canasta, rebotea con solvencia y ayuda mucho en el bloqueo directo y continuación. Sufrirá atrás con muchos otros pívots, pero irá creciendo durante la temporada para poder competirle minutos a Pasecniks y a un Balvin al que eclipsó durante la Supercopa.

    Pies en el suelo

    Aunque este Herbalife Gran Canaria invita al optimismo, hay que destacar que la humildad debe ir siempre por delante. Cierto es que los amarillos deben poner sus objetivos en algo que esté más allá de cumplir el expediente, pero serán las propias competiciones las que coloquen el techo de este equipo. Lo que sí se le puede exigir al Granca es actitud, espíritu de lucha y competitividad desde el primer día hasta el último, sea cuando sea. Jugar la Euroleague es el sueño que, por plantilla, podrían cumplir los canarios si se dan todos los condicionantes.

    Hay mimbres para soñar en amarillo esta temporada y el este Granca quiere soñar despierto.